Por Roberto Llanos Rodado

Es probable que no haya rincón del país por muy alejado que esté, en el que por estos tiempos el nombre de Jesús Santrich resulte desconocido para la gente.

Toda la catarata de hechos que se han originado a su alrededor: la captura el 9 de abril de 2018 en un barrio de Bogotá por supuestos vínculos con el narcotráfico, el encarcelamiento, la declaratoria de huelga de hambre, su libertad, la recaptura, la posesión como congresista; y lo más reciente, su desaparición de la escena nacional el pasado domingo, han convertido el nombre de Jesús Santrich en uno de los de mayor recordación y mención en Colombia.

Como muchos conocen, Santrich fue la identificación o denominación que utilizó en su militancia como miembro del estado mayor de la extinta guerrilla de las Farc, el desaparecido Seuxis Pausias Hernández Solarte, oriundo de Toluviejo (Sucre), quien el próximo 31 de julio cumplirá 52 años.

Sin embargo, luego del desarme e ingreso a la legalidad, tanto periodistas como personas del común desestiman, —al parecer por su pronunciación un tanto complicada y difícil de retener—utilizar el nombre de pila del exjefe guerrillero, y mantienen el prestado y sencillo Jesús Santrich.

¿Pero quién era Jesús Santrich? ¿Existe o existió alguien con este nombre? ¿Por qué el entonces guerrillero prefirió reemplazar su complejo Seuxis Pausias, –de origen griego– por el de Santrich?

Para comenzar a resolver estos interrogantes hay que decir que Jesús Santrich existió. Su nombre completo era Jesús Francisco Santrich Núñez, y fue asesinado a bala en Barranquilla a la edad de 28 años.

El crimen ocurrió a la una de la madrugada del sábado 17 de noviembre de 1990, a manos de José Mauricio Solarte Duarte, agente del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), organismo de inteligencia y contrainteligencia del Estado, disuelto el 31 de octubre de 2011 en el Gobierno de Juan Manuel Santos.

La muerte de Santrich se dio en el restaurante y cafetería El Decanito, situado en la calle 50 No. 41-136, vecino de la antigua sede de la Universidad del Atlántico.

Allí Jesús Francisco Santrich Núñez solía reunirse a departir, escuchar música, tomar cerveza, y desde luego hablar de política con profesores, estudiantes y compañeros de aula en esa alma mater, donde había estudiado química y farmacia hasta 1987.

Cuando lo mataron llevaba dos años cursando estudios de derecho. En aquella madrugada nefasta, Jesús Santrich Núñez ocupaba una mesa del establecimiento con un grupo alegre de amigos que se habían reunido allí desde la noche del viernes.

Cuando la rumba estaba en su mejor momento irrumpieron en el sitio el mencionado José Mauricio Solarte Duarte, de 24 años, natural de Pasto; y su compañero en el DAS, Emilio Vigoya Palacio, de 21, oriundo de Bogotá. Ambos en estado de embriaguez.

Los detectives, que apenas tenían dos meses de haber salido de la escuela de formación de la institución y asignados a la seccional Barranquilla, pidieron cervezas y se ubicaron en una mesa contigua a la de Santrich y sus amigos.

Según narra el expediente judicial de la época sobre el episodio, entre los dos grupos se desató una riña por un tropezón o encontronazo que se dieron de manera accidental dentro del establecimiento.

Solarte desenfundó un revolver calibre 38 largo y empezó a disparar, Jesús Santrich Núñez corrió hacia la calle para protegerse de los disparos, pero en el andén fue alcanzado por una bala.

En el mismo hecho resultó herido de un tiro José Gómez, estudiante de ciencias sociales y economía de la Universidad del Atlántico, que también se encontraba en El Decanito. Fue llevado al Hospital Universitario, pero el caso no revistió gravedad.

La experticia judicial sobre Jesús Santrich reseña que recibió un disparo a quemarropa en el pecho. Murió en el acto. La diligencia inicial del homicidio le correspondió al Juzgado Primero de Instrucción Criminal Ambulante.

Tras el incidente los agentes del DAS huyeron corriendo por la carrera 43 con dirección a la calle Murillo, pero fueron capturados cuando pasaban por el Comando Central de la Policía. Los agentes de turno escucharon los disparos y al ver a los dos hombres que corrían procedieron a detenerlos. Estos argumentaron que habían sido atacados y les tocó defenderse.

Aunque para la justicia el asesinato de Santrich surgió luego de un suceso circunstancial, como fue la fricción con los agentes del DAS en el interior del establecimiento; movimientos y organizaciones de izquierda no dudaron en enmarcarlo como un capítulo más del hostigamiento y exterminio que se estaba dando contra sus militantes, en momentos que se adelantaba la campaña para la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

“Ni tirapiedra, ni radical, Jesús Santrich era un demócrata que quería un país mejor”, dijo la Juco en un pronunciamiento.

Alias ‘Jesús Santrich’. Foto de archivo

Santrich graduó de bachiller en el colegio Carlos Meisel. Sus padres fueron Jesús Santrich y Alicia Núñez. Residía en la carrera 23 No. 64- 47, barrio San Felipe. Militaba en la Juco y en 1975 ingresó al Partido Comunista.

“Se encargaba de elaborar los dibujos y afiches de la propaganda del partido, no era un radical”, reseña de él la prensa de ese entonces, con base en opiniones de sus amigos.

Estos también lo recuerdan como un estudioso de la situación social y amante de la música salsa. Su tema favorito era la Cinta Verde de los boricuas Nelson Feliciano y Junior Córdova, melodía que la cantaron en las honras fúnebres.

En el sepelio hubo mucha tensión y despliegue de fuerza pública, pues las autoridades temían desmanes, sin embargo todo transcurrió en completa tranquilidad.

Para la fecha del homicidio el hoy desaparecido Seuxis Pausias Hernández Solarte también cursaba estudios en la Universidad del Atlántico de derecho y ciencias sociales, y guardaba una estrecha amistad con Jesús Santrich.

Por eso al irse a la clandestinidad con el frente 19 de esa guerrilla, escogió este seudónimo como identificación subversiva en honor a su amigo caído.

Ahora, casi 30 años después de su muerte, el nombre de Jesús Santrich vuelve a adquirir notoriedad, como cuando le segaron la vida aquella madrugada del 17 de noviembre de 1990.

*Tomado de Hora 724

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