DEIBYS PALOMINO TAMAYO
@deibysmanuel
Editor

Hasta la tarde del sábado 15 de julio, la unión de comunidades, hombres del ejército y autoridades, cerraron el boquete conocido como la Boca de Nicolasa, quizá el punto crítico más peligroso que abrió paso a la emergencia por inundaciones en Palo de Agua, Lorica.

El torrente desbordado del río Sinú ocupó calles y arrasó cultivos provocando el éxodo de familias enteras en busca de tierra firme en medio del valle inundado además por la Ciénaga Grande y caños.

Los primeros costales ubicados una semana antes no pudieron contra la fuerza hidráulica del bravo afluente que se salió de su lecho. Cada día fue un esfuerzo nuevo. El último fue de cien mil costales, para distribuir en otros puntos críticos por donde el río reventó y acrecentó el censo de familias damnificadas.

Antes del viernes, las cifras indicaban que eran 2.231 familias. El reporte del sábado el número se elevó a 2.818 familias damnificadas. Ver Censo

A pesar del control con la muralla de tablestacado y costales de arena, el riesgo persiste, porque las lluvias no paran.

 Con la amenaza latente, el desvelo persiste en las poblaciones ribereñas y en el mismo casco urbano de Lorica.

Después del esfuerzo local, insisten en llamar la atención del gobierno nacional para reforzar las ayudas ante los debilitados presupuestos locales para atender la emergencia.

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Censo damnificados

  • Corregimiento Mata de caña 303 familias
  • Palo de Agua: 623 familias
  • Cotocá Arriba: 342 familias
  • La Peinada: 235 familias
  • Cotocá Abajo: 214 familias
  • Nariño: 363 Familias
  • San Sebastian: 365 familias
  • Los Monos: 157 familias
  • San Nicolás de Bari: 166
  • Centros de Afluencia: El Playón 153 – Puerto Eugenio 72

Fuente: CGRD Lorica


Cultivos y animales ahogados

Además de perder el sueño, la mayoría de familias campesinas que se sostienen con cultivos de pancoger, pequeñas y medianas agricultura y ganadería, perdieron sus ahorros invertidos en siembras.

El censo levantado en la jurisdicción destaca la afectación de 1.081 hectáreas agrícolas entre pasto, plátano, yuca, maíz, ají, berenjena y tomate. Esto además de diez hectáreas de patios productivos asesorados por el ministerio de agricultura.

La creciente del Sinú también se llevó doscientos veinte mil alevinos, ochenta mil cachamas, doscientos cerdos y mil ochocientas aves de corral.

El inventario de pérdidas lo cierran 2.873 niños estudiantes porque treinta y una sedes educativas se afectaron; cuatro de ellas calificadas como críticas.

 

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