Cuando se creía que el Sinú se aquietaría en su cauce después del control humano en la Boca de Nicolasa en Palo de Agua, la madrugada del domingo 16 de julio volvió a romper el cerco.

De nuevo el torrente de agua comenzó a correr por las calles del corregimiento de Lorica, que aguardaba el escurrimiento del afluente desbordado.

Con la mala nueva, se levantaron a esperar instrucciones para reforzar el punto más crítico de la ribera.

Mientras tanto el gobierno nacional a través de la unidad de gestión de riesgo y la autoridad local de Lorica, comenzaron a entregar 42 toneladas de ayudas humanitarias entre alimentos, kits de aseo y hamacas. El delegado nacional, Fernando Ortíz, señaló que se entregarán subsidios de arriendo para las familias que salieron de sus casas y se quedaron sin techo.

A la causa se unió la CAR CVS con el envío de madera para las murallas de tablestacado con costales de arena, a fin de reforzar los puntos críticos por donde el Sinú se salió.

El último censo arrojó incremento de 2.231 familias damnificadas, a 2.818, en jurisdicción de Lorica, mayoritariamente en zona rural.

Ver http://www.laflecha.co/a-fondo/controlada-la-boca-de-nicolasa-pero-la-emergencia-no-para/

 

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