DEIBYS PALOMINO
Editor
@DPalomino10 

Con la medalla de oro colgada en su pecho, su inocultable figura atlética, y su característica sonrisa, Leicy Santos apareció por el umbral de la puerta que da bienvenida a los viajeros en el aeropuerto Garzones de Montería.

Al otro lado, impacientes estaban sus progenitores, Isaías Santos y Diana Herrera. Los seis brazos se entrelazaron en la sala de espera con los viajeros, maleteros y prensa deportiva como espectadores del reencuentro con la futbolista que condujo a Colombia a conquistar el título Panamericano en Lima frente a Argentina.

En diálogo con LA FLECHA la deportista de 23 años oriunda de San Sebastián, población a quince minutos de Lorica, contó que estará corto tiempo en terruño, donde aprendió a patear balones en el potrero del barrio con niños de su edad.

Reconoció que por esa fiebre con el fútbol no fue muy disciplinada en la escuela, actitud que corrigió cuando se radicó en Bogotá y comenzó a mostrar sus habilidades con el balón.

Con el orgullo inocultable, distinto a su madre, Diana, su padre Isaías anotó que él fue más tolerante cuando la veía con el balón de pasta pegado a sus pies. En los 80 y parte de los 90 jugó la misma posición de Leicy en el medio campo; quizá esa característica la ayudó a forjarse como volante, con potencia, dominio y liderazgo, a pesar de su diminuta estatura.

Leicy con sus padres y sus dos hermanos. Foto cortesía

En pocos días tomará el vuelo que la llevará al futbol español con el Atlético de Madrid, club en el que estará un año con opción de compra, si Santa Fe vende sus derechos deportivos.

Antes de volar a España, su madre advirtió que preparará los platos con los que crio a la autora de los dolores de cabeza, cuando ignoraba las muñecas y chocoritos de cocina por irse al potrero del barrio a burlar a los niños que no lograban arrebatarle el balón de sus pies.

Padre y madre son conscientes de la distancia que ahora los separará, pero coinciden que es premio al esfuerzo y sacrificio que su hija puso para escalar en el difícil campo del fútbol femenino.