DEIBYS PALOMINO TAMAYO
@DPalomino10
Enviado especial 

El sueño de los 766 niños que quedan en la Institución Educativa Rafael Núñez del corregimiento San Sebastián, en Lorica, nuevamente se frustró: la impotencia se apoderó de sus padres y de los 34 docentes de esa escuela pública.

La ilusión que nació en septiembre de 2017, se les convirtió en una pesadilla. Después de la última anomalía denunciada por LA FLECHA en abril de 2019, se abrió una nueva parálisis que tiene en vilo a esa comunidad distante a veinte minutos del casco urbano.

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Los megacolegios anunciados por la alcaldesa Nancy Jattin y los delegados del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa (FFIE), incluido el del corregimiento El Rodeo, son un monumento a la ineficiencia convertidos en ‘elefantes blancos’.

Ambos proyectos suman alrededor de 10 mil millones de pesos. En el campus de San Sebastián la que avanza progresivamente es la maleza, que cubre los oxidados materiales que la contratista Mota Engil dejó tirados, escasamente el 20 de septiembre tres obreros colgaban del techo, el que aseguran entregarán en poco tiempo. De la mega obra en el corregimiento El Rodeo quedan las maquetas que ilusionaron a más de 700 niños de esa apartada población campesina, al otro lado del río Sinú. (ver prospectiva)

En abril de 2019, cuando los contratistas abandonaron San Sebastián, los trabajadores y proveedores quedaron con pagos pendientes y la comunidad sin respuestas. Tras las revelaciones de LA FLECHA, la mandataria Nancy Jattin aseguró que en su gobierno la obra sería terminada (escuche la entrevista), luego reaparecieron los contratistas y suscribieron un nuevo acuerdo que terminaría con la entrega definitiva a finales de agosto, pero el tiempo venció con un nuevo incumplimiento.

archivo entrevista Nancy Jattin, alcaldesa de Lorica

Este medio contactó a la firma portuguesa para conocer las causas de la nueva parálisis, pero argumentaron tener cláusulas de confidencialidad que impedían suministrar información, a pesar de ser obras con recursos públicos. En el FFIE no respondieron de manera concreta los interrogantes enviados, correspondientes al municipio de Lorica.

UN NUEVO PROCESO, OTRA ESPERA

En entrevista con LA FLECHA, el secretario de educación de Lorica, Luis Manuel Ramos, declaró que la parálisis durará aproximadamente un mes, mientras se surte el proceso para una nueva contratación con otra firma, que se aspera ponga el último ladrillo de las 24 aulas que contempla el proyecto, lo mismo en El Rodeo.

Añadió el funcionario que han oficiado al FFIE sobre las anomalías registradas con Mota Engil, que han perjudicado a más de mil niños pobres, que soportan incomodidades en aulas palafíticas, que se suponía serían temporales, pero que al cabo de dos años ya están deterioradas, algunas con pisos, paredes y techos rotos.

No bastó el incumplimiento, si no que nuevamente los de Mota Engil recogieron máquinas, herramientas y obreros, materializando una nueva burla. Días después anunciaron demandas al Estado por supuestos incumplimientos del FFIE; se conoció que los multimillonarios 541 contratos que el gobierno Santos le entregó para construir 12.421 aulas, fueron terminados de manera anticipada por incumplimientos. También salió a la luz pública que la firma ejecutora no tiene solvencia financiera. Con esto se perjudican más de 100 mil niños en todo el país.

Con las incomodidades se disparó la deserción escolar, en la IE Rafael Núñez de 1.110 niños, apenas quedan 764. Juan Pitalúa, padre de familia, advirtió que para el próximo año matriculará a su hija en otra institución. El licenciado Darío Puche, precisó que la calidad educativa ha desmejorado de manera considerable, pues las instalaciones no son las adecuadas para impartir conocimiento.

Docentes y estudiantes comparten los mismos espacios, en una improvisada sala bajo un ranchón de palma, allí matan el tiempo dominados por la resignación, mientras la maleza avanza sobre los materiales que yacen abandonados en la que antes era una escuelita de dos bloques cercada con estacas y alambres de púas, pero todo era “normal”.

Las aulas temporales donde reubicaron a los estudiantes están destruidas. La Flecha