En los últimos días, las tardes en Lorica acompañan un ritual: donde las aguas del río Sinú se besan con el caño Aguas Prietas decenas de canoas navegan, y desde ellas caen atarrayas para luego salir a flote repletas de peces.

La inusual subienda del emblemático bocachico, además mojarra y bagre son el agosto de decenas de familias que subsisten de la pesca en esa población capital del Bajo Sinú.

El espectáculo es apreciado desde las murallas del Malecón y desde el puente que da entrada a la ciudad. Muchos esperan que esta subienda sea el principio de una buena temporada para ganarse unos buenos pesos, y para los consumidores del alimento, que todas las tardes llegan en busca de una buena mano de bocachicos para llevar a casa por varios días.

 

 

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