REDACCIÓN GENERAL

Después de la semana del receso de clases, los niños de Ranchería, a siete kilómetros del casco de Sahagún en Córdoba, retornaron al billar que les sirve como improvisada escuela.

No hay salones de clases ni zona de juegos, pero sí hay espacio para echar un chico de billar, cuando terminan las anormales sesiones académicas de lunes a viernes, hasta medio día.

Las incomodidades para niños, padres de familia y docentes de Ranchería obedecen a la improvisación de la firma ISA que los obligó a salir de la escuelita que hoy luce en ruinas (ver foto).


Cerca de la mole destruida una torre de energía se convirtió en peligro inminente para la comunidad estudiantil. El alcalde de Sahagún, Baldomero Villadiego, asegura que el municipio adquirió el lote para que ISA construya la nueva escuela, previo compromiso firmado en noviembre de 2017, plazo que vence el 29 de noviembre próximo. Pero ante el inminente vencimiento del término y cumplimiento del convenio, hay una prórroga de seis meses, quiere decir que el calendario académico concluirá entre mesas y tacos de billar, envases de cervezas revueltos con tiza y tableros acomodados en forma vertical contra el piso. Y de la misma manera iniciarán clases en 2019, a esperar que ISA cumpla el compromiso prorrogado hasta junio de ese año.

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