Fatigados por soportar hambre dos semanas encadenados en la Gobernación de Córdoba, el grupo de 201 etnoeducadores se mantiene firme, hasta obtener la atención de las autoridades departamentales a sus querellas, por lo que llaman una movida politiquera que los dejó sin trabajo académico en 2019, y con sueldos pendientes de pago.

Durmiendo en hamacas entre las rejas del palacio departamental y los árboles que los resguarda del sol, los docentes que llegaron desde Tuchín, San Andrés de Sotavento, Chinú, Momil y Purísima, aseguran que fueron despedidos injustamente, desconociendo derechos adquiridos, conforme a lo establecido en las normas que rigen a los zenúes establecidos en esas poblaciones cordobesas.

Llevan dos semanas sin ser atendidos, ni por la gobernadora encargada, Sandra Devia; ni su secretario de educación; menos por el cacique de la comunidad zenú, Eder Espitia Estrada, a quien señalan de vender sus cupos a cambio de apoyos para una supuesta aspiración a la alcaldía de Tuchín, donde maneja recursos y comunidades a su antojo.

Ester Pinto, aferrada a las cadenas sujetadas a los barrotes, asegura que su condición económica es crítica porque es madre cabeza de hogar; se desplazó desde Lorica, donde debe responder por arriendo, créditos, la manutención de su casa y la educación de sus hijos, uno de ellos en carrera universitaria.

Como ella el resto del grupo permanece lejos de sus familias a la intemperie, mientras su apoderado, Fernando Fernández, trata de hacer valer las leyes que, asegura, el cabildo indígena desconoce por favorecimientos políticos, que además afectan a más de mil niños de la etnia Zenú.

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OJO AL DATO: Etnoeducadores completan dos semanas encadenados en la Gobernación de Córdoba para denunciar despidos por maniobras politiqueras y meses que no les pagan. Señalan al cacique Zenú Eder Espitia de jugar con su trabajo.Son 201 docentes los afectados.

Posted by La Flecha on Monday, January 28, 2019

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