Bochornoso el espectáculo del profesor Antanas Mockus, cuando se instalaba el nuevo Congreso de la República se paró de su curul y caminó hacia la mesa directiva y sorprendió a todo el auditorio con los calzones abajo y mostró el trasero.

Esta vez, como en 1993, lo hizo para protestar porque los congresistas no hacían silencio mientras se hacían las intervenciones en el Salón Elíptico del Congreso de la República. De inmediato captó la atención del auditorio y el acto se hizo viral en redes sociales con toda suerte de comentarios, la mayoría reprobando al profesor que sacó la segunda votación nacional, después del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Sobre el polémico acto, su compañera de bancada, Angélica Lozano, anotó: “Estuve sentada junto al senador Antanas Mockus durante toda la sesión y el pidió silencio de muchas formas, durante todo el rato. Porque era increíble, pero el presidente del Senado Efraín Cepeda hablaba y nadie lo escuchaba. Entonces gritamos dos veces: “silencio, por favor” y sirvió, la gente bajo el ruido y pudo escucharse más. Pero al rato siguió el ruido. Él se paraba, Antanas, con el dedo en la boca señalando y pidiendo silencio, con la mano en la oreja, como pidiendo que por favor escucharan. Y pues ya, al rato hizo otra expresión simbólica de pedir respeto, que por favor escucháramos a quien estaba hablando, que era lo que él buscaba», anotó la senadora.

El polémico senador repitió el acto de 1993 que lo sacó del anonimato y lo lanzó a la fama. Cuando era rector de la Universidad Nacional mostró las nalgas a los estudiantes que no paraban de gritar en medio de un evento académico. En adelante se hizo célebre y vinieron más actos cargados de simbolismo como en Manizales cuando mostró los genitales a unos universitarios; también cuando apareció en tanga y un chupo colgado en el cuello cuando estaba reunido con unos docentes.

Después se hizo costumbre cuando fue alcalde de Bogotá y echó a rodar campañas de cultura ciudadana con llamativos mensajes. También pasó cuando renunció a la alcaldía para aspirar a la Presidencia de Colombia y en pleno debate mediático le arrojó un vaso con agua a Horacio Serpa. Aquello colmó la paciencia de los analistas y le pidieron renovar el libreto. Pero siguieron los actos, aunque más mesurados, hasta este nuevo episodio, que el mismo Mockus justificó con el argumento de hacerlo a manera de regaño para tratar de “ajuiciar» a los congresistas.

Escena del polémico acto en 1993 en la Universidad Nacional.