DEIBYS PALOMINO
@DPalomino10

En dos semanas, los púgiles de Canalete, Córdoba deben viajar a Apartadó, Antioquia, a una exigente competencia regional. Pero el tren de preparación se cumple en precarias condiciones.

Las instalaciones de lo que fue el circo municipal es el improvisado coliseo para la cuerda de boxeo. Cuatro estacas podridas, sostienen el nylon que simulan el ring a ras de piso: la lona es el césped ya desgastado. Como en una gallera los púgiles se meten a darse golpes en el estrecho espacio, que fue escenario de payasos, magos y animales amaestrados.

El único costal de arena pende de unas vigas corroídas, que asoman varillas oxidadas. Cada cinco minutos un boxeador aficionado se calza los guantes para darle golpes, cuando el instructor da la orden, el púgil suspende y le cede el turno y los guantes a otro. La rutina sigue hasta que todos pasen y suelten golpes al viejo sambag. Después del entrenamiento, los implementos pasan a un viejo cuarto, a merced de los ladrones.

VER CRÓNICA BOXEADORES DE LORICA: http://www.laflecha.co/deportes/las-ruinas-del-mercaplaza-el-coliseo-de-los-boxeadores-de-lorica/



El entrenador Jaime Soto Pastrana sostiene que los únicos implementos se los envió su hijo Wilmer Soto Carvajal, boxeador radicado en Nueva York. Agregó que no tiene sueldo, tampoco reciben ayuda ni del alcalde Armando Lambertinez, ni de Indeportes, el órgano que administra los recursos para fomentar el deporte en Córdoba. Las únicas ayudas que reciben son aportes de comerciantes y personas ajenas a entidades públicas.

A pesar de las adversidades el instructor y sus pupilos no se dan por vencidos. Saben que en el ring es el único escenario que disponen para vencer la pobreza y alcanzar la gloria, sin caer en tentaciones, que llegan con los falsos amigos que aparecen por la gracia de sus puños.

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