El negocio del sexo no escapa a la debacle económica que se vive en el país, de la que Montería no es ajena.

 

Muestra de ello es que hay promociones constantes en los moteles de la ciudad para atraer a los furtivos y ardientes clientes. A lo que se le suma bajos precios en preservativos.

 

Como si fuera poco, las mujeres que viven de vender sexo, denuncian una competencia desleal de las venezolanas, que por estos días bajaron considerablemente las tarifas.

 

Tan apretada está la economía que la mayoría de los hoteles acudieron a las gangas de ofrecer dos horas de encierro en sus habitaciones por veinte mil pesos, lo que normalmente cobran la hora, o el rato, sin incluir los condones.

 

La promoción no se sabe si es estacionaria, o si se prolonga por tiempo indefinido; así mismo esperan que las relaciones amorosas y sexuales sean duraderas y de paso dinamicen los ingresos de moteles.

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