Pasaron 34 años para que Carlos Martínez se reencontrara con su madre, Genara Beltrán. A los cinco años fue entregado en adopción porque su progenitora, que tenía 16 años, estaba dominada por la pobreza y la impotencia de no brindarle garantías de vida digna a su hijo.

Un medio de comunicación en Montería dio a conocer la historia, que pronto llamó la atención. La historia comenzó en Chinú, y terminó en Puerto Libertador este 13 de septiembre. Hasta allá fue trasladado por la Policía de Córdoba, a través del programa Prevención y Educación Ciudadana (PRECI). Carlos vive en el sector La Represa del barrio Cantaclaro. Está casado y es padre de dos hijas; cuando se enteró de su real historia, tuvo el anhelo de conocer a su madre biológica, hoy con 61 años.

“Por fin voy a conocer a mi madre, quiero ver el rostro de la persona que me trajo a este mundo y darle las gracias por eso, no tengo palabras”, expresó Carlos minutos antes de cumplir su sueño.

Luego de varios intentos fallidos para que Carlos y Genara se conocieran, por fin se reencontraron en el sur de Córdoba. Cuando Carlos bajó del vehículo, algunos vecinos creyeron que se trataba de algún detenido. Al verse, madre e hijo se fundieron en un abrazo. La pequeña figura de Genara Isabel, quien es cristiana, se aferró al hijo que creyó muerto toda la vida. Carlos tuvo que inclinarse para corresponderle al afecto que en ese instante le entregaba su madre.

Carlos fue entregado en adopción cuando tenía 5 años. Su madre tenía 16.

Fue un abrazo eterno, intenso con lágrimas y dolor, pero a la vez con alegría. Luego, agarrados de la mano como dos novios, recorrieron las instalaciones de la Estación Policial. Al final, Genara y Carlos le agradecieron a la Policía Nacional por facilitar que se conocieran. Después de conversar un rato, madre e hijo acordaron otro reencuentro familiar.