La hasta ahora apacible campaña para la Alcaldía de Lorica, Córdoba, completó el que hasta ahora sería el abanico más inédito en su larga y calenturienta actividad política.

Cuatro de los candidatos oficiales por movimientos son criollos: de la zona rural de la capital de Bajo Sinú. Si el quinto alcanza a recoger las firmas necesarias, sería el único de la zona urbana. Esta singular coincidencia obedece a una tendencia, marcada primordialmente por el descontento generalizado de los miles de campesinos de la zona rural con los mandatarios del casco urbano, de quienes han demandado inversiones en sectores de salud, educación y vías, principalmente.

A eso le han apostado los movimientos y partidos en contienda, pues la extensa zona rural representa el 65 por ciento de la población de Lorica.

LOS PUROS CRIOLLOS

El inédito abanico que de aspirantes está conformado por Arnaldo ‘el Magazo’ Gonzales, del corregimiento Los Higales, margen izquierda del Sinú. El espigado ingeniero va con el aval de la Colombia Humana, que en el debate presidencial de 2018 registró la primera votación con más de dieciocho mil votos para Gustavo Petro, votación que los impulsó a tomar el camino de llevar candidato propio en lugar de entregarse a partidos tradicionales.

Otro candidato criollo es el exalcalde Jorge ‘el Cholito’ Negrete. Del corregimiento Castilleral, el exmandatario que se impuso en una encuesta, irá con su propio movimiento Horizonte Democrático, pero avalado por el Partido Liberal que lidera el senador Fabio Amín. También lo acompañan sectores independientes y coaliciones.

Es administrador de empresas, Negrete fue concejal de Lorica, luego secretario de hacienda, después ejerció como alcalde entre 2001 y 2003, también estuvo en la dirección de Indeportes Córdoba. Participó en 2015 como candidato independiente a la Alcaldía, en la que registró la segunda votación.


El tercer criollo es Luis José Álvarez, nacido en el corregimiento Los Monos: candidato del ‘Jattinismo’ que orienta la exsenadora Zulema Jattin Corrales. Su nombre salió de una encuesta, luego de una socialización interna con los dos precandidatos que salieron de competencia.

 Álvarez, de 46 años, es ingeniero agrónomo; hizo parte del gabinete en la actual administración municipal, en la que actuó como secretario de gestión social. También ocupó cargos en la Universidad de Córdoba, la CAR-CVS, y Sena Montería.

Cierra el abanico de criollos Vladimir Sánchez Doria. Nacido en el corregimiento Palo de Agua, es el candidato ungido por consenso de la Convergencia por Lorica. Profesional en derecho con varias especializaciones y amplia experiencia en cargos públicos, entre ellos actuó como personero en ese municipio. También en los ministerios del Interior, y de Trabajo y en la liquidada Caja de Compensación Cajanal.

Hace varios años le rondaba la intención de aspirar al primer cargo de ese municipio, decisión que tomó este año, esencialmente para responder al descontento de los sectores rurales, a los que quiere representar, sin descuidar los apremiantes problemas del área urbana.

Un quinto precandidato se asoma, pero es del sector urbano. Se trata del arquitecto Emiro Nieves Padilla, exsecretario de planeación local que desea inscribirse con aval de firmas ciudadanas.

Este sería la genuina baraja de aspirantes a la Alcaldía, coadministrada por diecisiete concejales.

En los últimos periodos, Lorica ha sufrido retrasos en varios sectores, que la han relegado, respecto de municipios cordobeses que la alcanzaron y dejaron atrás. El inventario de temas urgentes por atender están seguridad, infraestructura urbana y en escuelas públicas, desempleo, movilidad, cultura ciudadana, transparencia; desarrollo rural y borrar de su historia el legado de corrupción con una galería de obras inconclusas.   

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