DEIBYS PALOMINO TAMAYO

Tras la declaratoria de alerta roja en Córdoba y las primeras emergencias registradas en nueve de los treinta municipios, la autoridad ambiental CAR-CVS reveló la existencia de ciento noventa y cinco puntos críticos en las macro cuencas de los ríos San Jorge y Sinú.

De estos, 128 están en la ribera del Sinú, 40 con alto grado de peligrosidad. Según Albeiro  Arrieta, subdirector gestión ambiental de la CAR-CVS, por estos pueden presentarse rompimientos de boquetes con graves consecuencias para miles de familias apostadas en poblaciones rurales, en su mayoría pescadores y pequeños agricultores. Los restantes 27 puntos están disgregados en la cuenca del San Jorge, donde ya se registraron los primeros estragos en Montelíbano y La Apartada. (ver video)

Este 28 de mayo reportaron el rompimiento de un boquete del Sinú en Palo de Agua, corregimiento de Lorica de los que más padece los estragos de cada ciclo de lluvias. Más abajo está El Playón, un centro poblado cuyos habitantes desde  enero avisaron a la alcaldesa Nancy Jattin y su gabinete el grave riesgo de colapso de viviendas por erosión, cuyo temor se cumplió.

Luego de una protesta vinieron compromisos tripartitas entre Gobernación de Córdoba, CAR-CVS y la Alcaldía para obras provisionales con una partida conjunta de 400 millones de pesos, pero nada se ha cumplido. Hoy la creciente del río puso a tambalear el resto de viviendas agrietadas.

Con la declaratoria de alerta roja, las otras poblaciones en riesgo son Tierralta, Valencia, Montería, Cereté, San Pelayo, Cotorra, y San Bernardo del Viento. También en zonas bajas de la ribera del río y en inmediaciones de la Ciénaga de Momil.

Es de anotar que desde la hidroeléctrica Urrá reportaron incrementos en el embalse por las lluvias en el Nudo Paramillo, que implicaron maniobras mecánicas para aportes de aguas el Sinú, para evitar desbordamientos, que podrían traer mayores emergencias.

«Nosotros pasamos de tener una hidrología de un 73 por ciento a un 114 por ciento, es decir estamos 14 por ciento por encima», anotó Rafael Piedrahita, gerente técnico ambiental de Urrá.

Las primeras emergencias trajeron preocupaciones para las autoridades, pero más en las indefensas familias, que en corto tiempo pasaron de sufrir la extrema sequía con cultivos y animales muertos, a lo que parece será un crudo invierno.

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