07/06/2020

La Flecha

Noticias de Montería, córdoba

El Coronavirus tiene en jaque al sombreo vueltiao

Desde hace casi cuatro meses la escena es la misma en el municipio de Tuchín.

No se observa el ambiente festivo de antes. Ahora hay una soledad que asusta en las calles anchas y desordenadas. Ella es la fiel compañera de los pocos que salen a caminar el pueblo, cuna del emblemático sombrero vueltiao.

Muchos recuerdan que en esta población se respira entusiasmo; unos días más que otros, pero las semanas gozosas suelen darse casi siempre en buena parte del año, empujadas por la alegría que trae quien llega en busca de un sombrero.

Ahora Tuchín, ese enclave descendiente de la etnia Zenú, se ve apesadumbrado por la falta de compradores de prendas derivadas de la planta caña flecha.

Juan Carlos Salgado, un comerciante de sombreros con más de 40 años en el negocio, aseguró que nunca antes habían sido golpeados por una crisis como la actual.

“Había momentos regulares, pero siempre vendíamos; en cambio los días de ahora son muy difíciles, porque las ventas de nuestra prenda insigne se bajaron más del 70%”, dijo este personaje en la puerta de su casa.

Actualmente, los compradores escasean debido a las restricciones a que obliga la expansión del Covid-19. Salgado recordó que en promedio podían comercializar al día 500 sombreros; hoy, por los efectos de la pandemia, esa cifra se bajó hasta 100.

Ese diagnóstico del comerciante es muy grave, dado que el 75% de la población del municipio subsiste de la venta del sombrero vueltiao.

Podría decirse que Tuchín depende de esta popular prenda, llamada así porque se fabrica con una trenza larga de una fibra vegetal a la que se le dan vueltas, que goza de reconocimiento nacional e internacional y fue declarada símbolo cultural por una ordenanza de la Asamblea del departamento de Córdoba.

No en vano ha sido lucida con mucho orgullo por personajes como Bill Clinton, Happy Lora (cuando fue campeón del mundo) y los presidentes de Colombia; ha sido mostrada en Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales de fútbol y eventos culturales; así como la exhibe con mucho fervor el gobernador de Córdoba, Orlando Benitez Mora.

Nadie sabe hasta cuándo los estragos del Covid le pasarán cuenta de cobro y, por eso, las manos laboriosas de muchos tuchineros  se han detenido como si trabajaran en cámara lenta.

La elaboración del Machiembriao, el Quinceano, el 19, el 21 o quizás el 31 (el sombrero de más caché) se detuvo, y con ello el semblante gozoso de Tuchín y sus alrededores.

Ahora, quienes fabrican y comercializan el sombrero vueltiao esperan que los estragos del Covid pasen para que el pueblo vuelva a recuperar la escena festiva.